Ya han empezado las primeras lluvias, han bajado las temperaturas, y las hojas de los árboles y la tenue luz del sol nos anuncian que ya se acerca el otoño, y con el de la mano llega también la berrea del venado o ciervo, ese acontecimiento tan único y especial, que solo ocurre en esta época del año. Pero, ¿qué es exactamente la berrea? ¿de dónde procede su nombre? ¿y cómo y cuándo sucede?

La berrea, también conocida como “brama”, es el período de celo del ciervo rojo, y se llama así por el sonido gutural que producen los machos para atraer a las hembras. Tiene lugar al comienzo de la estación otoñal, es decir, desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre. Esto varía ya que depende en gran medida de las lluvias. Se suele decir que “el venado no berrea hasta que no se le han mojado los lomos”. El resto del año el ciervo no tiene contacto de tipo sexual con la hembra.

Es en la berrea cuando comienza una lucha de poder entre los venados, con el fin de conquistar su territorio y su harén, que a veces se puede elevar hasta 40 hembras por macho. En esta época del año el campo suele tener poca comida y por ello los ciervos también tienen que buscar la zona con más alimento y hacerse dueños de la misma, aspecto que también atraerá a las hembras.

No olvidemos que la cornamenta de los machos se les cae entre marzo y abril, y ya han tenido varios meses para que les vuelva a crecer y poder lucirla. Durante este período de la berrea, algunos machos continúan con la llamada “correa” en su cornamenta, que se asemeja a una pelusa aterciopelada que las recubre, pero que se les acaba cayendo o ellos mismos al rasparse con los árboles y arbustos se la terminan quitando. Es por ello que ya están en su máximo esplendor y más que preparados para presumir y competir por conseguir su harén, lo que les llevará a más de una pelea con otros machos, en las que su arma más potente es la cornamenta.

Una vez cubierta la cierva, el período de gestación tiene una duración aproximada de 236 días, es decir, unos 7 meses, tras los cuales nacerá un nuevo cervatillo. Normalmente cada cierva gesta a un único cervatillo, aunque se ha dado algún caso en que han nacido dos, pero esto es algo inusual.

Este sonido gutural que emite el ciervo durante la berrea es todo un acontecimiento. Es una transformación del campo y la naturaleza, y el silencio del campo se rompe con esta llamada del macho hacia la hembra. Sin duda es un gran atractivo turístico y merece la pena evadirse de todo y huir a nuestras queridos montes y sierras de España, como la Sierra Norte de Sevilla, para disfrutar de esta maravilla. Solo hay que guardar silencio, escuchar y disfrutar de este apasionante regalo de la naturaleza. Una experiencia que una vez que se vive, no se quiere dejar ni olvidar.

berrea

 

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